Las personas adultas tienen la responsabilidad de crear un ambiente seguro para niñas y niños en su comunidad. Desde hace mucho tiempo, la responsabilidad de poner fin al abuso infantil ha recaído en niñas y niños al enfatizar estrategias para reducción de riesgos y seguridad personal que no funcionan por sí solas. La información, educación y acción son esenciales para propiciar que toda la gente sea parte de la solución.

Las niñas y los niños merecen vivir en una familia sana y feliz, en ambientes seguros que permitan desarrollarse plenamente.